lunes, 11 de abril de 2011

El sombrero de Carmen Miranda y el tunel del tiempo (bebé en brazos solo paga tasas)

¿Cuándo caí en el tunel del tiempo? Porque Adriana ya tiene seis meses (¡medio año!) y no me he enterado. Ha ido creciendo rápido, es fuerte y se rie mucho. Justo al cumplir los seis meses he empezado a darle fruta, ni antes ni después, siguiendo mi rigurosa programación mental stalinista, que tanto desespera a mis amigas de aquí, que siempre me decían:
- Esa niña tiene hambre, dale fruta o papilla-
- Sé que tiene hambre, pero hasta el día 1 de Abril a las 14:42 no le voy a dar su primera fruta.-
Y así fue. Comenzamos con el plátano. Su cara, al probar esa textura y sabor tan diferentes a mi leche, era un poema de gestos, pucheros,  interrogaciones y arcadas. Pero se lo comió bastante bien. Menos suerte tuve con el zumo, que sólo a mi se me ocurre hacerle un zumo de manzana.

El pediatra me ha dado una lista de frutas como el sombrero de Carmen Miranda. Supongo que el mes que viene seguiremos con el maravilloso mundo de verduras y pollo o algo así. Os copio aquí lo que me ha dado, incluída la duda existencial de si el aguacate es fruta o verdura.
INTRODUCCIÓN DE ALIMENTOS (6ºmes)
Iniciar con zumos y papillas de frutas, dos veces al día.
*PAPILLAS: banana, papaya, aguacate, pera, manzana roja (variedad argentina/gala), goiaba, melón.
- ofrecer la fruta pura  triturada.
- ofrecer la fruta batida con leche o cereales.
- ofrecer la leche con cereales tipo papilla.
- ofrecer la fruta mezclada con cereales.
*ZUMOS: naranja lima, zanahoria, remolacha, melón, pera, goiaba, manzana roja.
- prepararlos en licuadora, diluidos en agua o solos o mezclados.
Usar pocos zumos, nmo más de 120ml/día
Se puede dar agua en los intervalos.

La leche para estas cosas puede ser la de la madre o la de Nestlé, que aquí se llama NAN 2.
Los cereales también son de Nestlé, los Mucilón, pero también me dijo otras marcas y tipos: Neston, Avena, Harina láctea. También me dijo que cereales una o dos veces por semana, porque engordan mucho.
Para las papillas usar cucharas de plástico o silicona.

Hay un invento guapísimo que a nosotras nos está funcionando muy bien. No recuerdo la marca, es una redecilla para meter pequeños trozos de fruta u otros alimentos y que la niña lo coma a su ritmo. Se llama red antiahogo y  yo le he puesto ciruela, manzana, plátano y Adriana lo flipa, le encanta guarrear y se come un montón de fruta así.

Eso sí...preparad baberos en proporciones megaplus. Cuando yo oía a las madres decir "Sí, compra baberos, que siempre vienen bien" pensaba para mis interioridades "Joé, que pasión por los baberos, si mi niña no se deja escapar ni una gota". Pero ¡ay, amiga!, ¡¡la que se monta ahora en cada comida!!. De hecho, deberían vender unos baberos gigantes para los padres que dan de comer, porque yo acabo mucho más manchada que ella.

Otra de las aventuras de estos meses está siendo conseguir meter el carro tractor en el Fusca (VW Escarabajo de toda la vida). El otro día lleve el Fusca al taller porque se paraba el motor cuando bajaba de velocidad, lo cual me hace parecer una macarra en todos los semáforos, porque lo mantengo acelerado para que no se detenga. Al llegar al taller comencé el aparatoso proceso de sacar el carrito de Adriana de dentro del coche: baja asiento del conductor, extrae estructura plegada, desabrocha el bebé conforto-grupo 0, sácalo -con la niña dentro-por el asiento del copiloto, colócalo hábilmente sobre la estructura desplegada y pon el bolso con pañales, juguetes y demás en su sitio con los velcros ajustados. Después, cierra las puertas del coche y las bocas de todos los tipos del taller. Se acercó el dueño ý me dijo, en portugués, por supuesto:
- No me lo puedo creer, ¡has sacado un fusca de dentro del Fusca!-
Acto seguido llamó a su padre, un abuelete que se pasea por allí, y a su hermano, además de todos los mecánicos,y les empezó a mostrar el carrito:
- ¡Mirad! Tiene freno de disco delante y¡otro freno detras! Guauuuuuu....

Y allí estaba yo, rodeada de mecánicos flipados con un carro de bebés. Y no es que mi carro sea la caña de España, que es normalito, un Jané, que si me presento con un Stroke o alguna otra modernidad... Vamos, que me costó un triunfo que centrasen la atención en MI fusca y no en el de Adriana. Aunque la verdad, creo que cuando vuelva a España añoraré este taller, porque es el único del mundo en que no siento que me estafan cada vez que voy. ¡Olé por el taller!

La otra gran cosa que hemos empezado a hacer es natación. Es genial. Empezamos cuando Adrian tenía 4 meses y le encanta. Para cada tipo de actividad se cantan canciones infantiles, por ejemplo, para mover las piernas una, para los brazos otra... Y para sumergirse se cuenta 1, 2 y... -se sopla a su cara y entonces cierran de manera refleja la glotis, impidiendo que entre agua. Es muy divertido, aunque tarde aún años en aprender a nadar realmente.

Y por último, hoy hemos comenzado a hacer PEIKI (seguro que lo estoy escribiendo mal). Es una técnica que nació en los años ´60 en la República Checa (¿era entonces aún Checoslovaquia?) pero que arraigó con fuerza en Alemania desde los ´70. Se trata de desarrollar la psicomotricidad de los bebés, por medio del contacto con otros bebés y con los padres. Se pone a los niños en el suelo, desnudos, para que los pañales no les impidan morderse los pies y estén cómodos. Se les estimula con juguetes, canciones... Bueno, creo que le voy a pedir a Zaira, que es nuestra gurú en el tema, que nos lo explique. Y sí, sin pañales hay humedales y lagunas aseguradas. De cuatro bebés que éramos, tres se han hecho pis, bueno "pipí", pero Adriana nos ha deleitado con un momento "angelote de fuentecilla chorreante" que nos ha dejado flipadas ¡vaya energía miccionadora! Aunque suene muy jipi la verdad es que mola ver cómo establecen contacto unos con otros, se miran, se ríen, se tiran del pelo... ya os contaré más.

Bueno, pues ya vale por hoy. Felicidades a todos mis queridos recién nacidos de estos meses Jimena, Lea..., y parabéns a esos que están por llegar, que también son muchos.
besakos


jueves, 3 de marzo de 2011

Las amamantatrices cinéfilas

Holá querido público (¿¿??). Estoy tan emocionada que me he arrancao por bulerías y me ha quedado energía para escribir algo aquí, que tengo abandonado este nuestro bloggg.
Este país tiene sus cosas desquiciantes, horribles, bellas, pasmosas y también tiene una manera de tratar a madres y bebés que ya la podrían exportar al por mayor a otros lugares, porque es fantástica. Sienten adoración por las crianças, tanto hombres como mujeres se paran por la calle para decirles linduras a tu bebé (así me levantaron la cartera) y eso que en Curitiba son muy secos (aunque no tanto como en Burgos). Restaurantes, centros comenrciales y cualquier garito está preparado para llevar niños: fliparíais con las salas para cambiar pañales, con mecedoras para amamantar y todo tipo de detalles. Vale.
Pero la gran idea es hacer una sesión de cine específica para poder ir con bebés. No se trata de ver Bob Esponja o cualquier otro ente animado para niños, no. ¡Te ponen una peli de verdad, para adultos!


Hoy he ido a ver "El discurso del rey". -Cuando se lo he dicho a alguien a quien quiero mucho, se ha pensado que había ido a ver un discurso de Navidad del rey Juan Carlos... -. Bueno, a la peli le habrán dado un porrón de Oscars, aunque es muy sosa y aburrida ¡¡¡pero la he visto en el cine!!!

La idea importante aquí no es qué peli he visto, sino el poder ir al cine con tu bebé. Lo llaman Cine Maternal. Acondicionan la sala para recibir a madres-padres con bebés de hasta dos años. El volumen es más bajo que en otras sesiones y hay una luz tenue para no escoñarnos cuando nos levantamos a mecer a los críos. Ponen mantas de suelo (¿serán alfombras?) para tumbarse con ellos o jugar y también varios cambiadores de pañales. Y allí estás tú, en la cuarta fila, con tu niña, al lado de mi amiga Zaira y su pequeño Lucas, rodeadas de adultos a los que no importa si algún bebé berrea (total, la peli es en inglés subtitulada), con decenas de pechos al aire pegados a sus respectivos lactantes... pues eso, el paraíso de las amamantatrices cinéfilas.

martes, 22 de febrero de 2011

martes, 8 de febrero de 2011

Como no ser una drama mamá

Este blog nos lo ha recomendado Paco. Parece muy divertido y apto para todos los públicos, incluso (o sobre todo) los que aún no son padres pero sí  son hijos...
                                                http://www.comonoserunadramamama.com/

miércoles, 2 de febrero de 2011

RUTINAS DE SUEÑO (Alabado sea Dios…) por Bilma

Es importante sentar una base creando rutinas saludables de paseo, sueño y estimulación para el bebé. Las rutinas generan seguridad y estabilidad para el bebé y para ti. A través de ellas el bebé interioriza el orden, y a ti te ayudan a ir organizando mejor nuestro tiempo para poder hacer otras cosas también.

Es obvio, que no se puede obligar a un bebé a seguir un horario rígido. Hay que establecer rutinas y ser flexibles a la vez. Hay un punto medio, que requiere práctica, pero cuando vas conociendo a tu bebé, solo es cuestión de sentido común.

Los primeros meses, el bebe duerme tanto y come tantas veces que no existe rutina posible. Barra libre para comer y dormir. No hay otra opción.

Pero, al cabo de un tiempo, cuando el bebé empieza a estar más alerta (esto depende mucho también de cada bebe) se puede ir ajustando cosillas. Una de las primeras es el sueño.

Durante los 3 primeros meses no es necesario que acuestes al bebé en el dormitorio para cuando quiera dormir una siestecilla. Puede dormir en el moisés, cerca de ti, donde sea. Es importante que el bebe se duerme oyendo los ruidos de la casa. No es preciso que se guarde un silencio absoluto (ni tampoco que poner una ópera de Wagner a todo trapo, claro), porque conviene que se hagan tolerantes o si no, le convertiríamos en uno de esos niños que no se duermen en ningún sitio mientras no haya silencio y oscuridad.

Cada bebe es distinto, pero en general, hasta que no sea capaz de comer cada 4 horas no podrá tener una pauta de sueño estable. Todo es nuevo, para ti y para él, y la cosa consiste en ir tanteando. No hay que agobiarse, algunos niños cogen las rutinas más pronto y otros tardan más.

Lo ideal es que aprendan a dormirse solitos ellos en su cuna, aunque bueno, cuando son tan pequeños algún día se puede hacer alguna excepción.

Cuando el bebe cumple los tres meses, y ya tiene un horario fijo de tomas, es el momento perfecto para ir introduciéndole las rutina de la siesta (que palabra más bonita, dios) y sueño nocturno (algunos bebés, a esta edad, ya son capaces de hacer una toma a medianoche y dormir hasta las 7 de la mañana, por ejemplo).

Si ya es capaz de dormir varias horas por la noche seguidas (aleluya!) y si queréis (y esto ya es muy personal de cada una) es el momento de poder instalar al bebé en su propia habitación. Primero para dormir la siesta, y en unos días, cuando ya se acostumbre, también por la noche.

SIESTA

- La habitación debe estar a oscuras y debe haber el menor ruido posible. Ahora si, para que pueda distinguir las siestecitas del día del sueño de la Siesta (si, con mayúsculas!)





- Acostarle despierto y que se duerma el solito. Si llora, se le tranquiliza hablándole sin cogerle ni encender la luz. Rápido pillará que es la hora de la siesta, y empezará a entender que se tiene que dormir. También es cierto, que como se acuestan después de comer, la digestión les sumirá en un maravilloso sopor que os dejará tiempo para vosotras mismas, eso que pensabais que ya no ibais a tener jamás.

- Lo ideal es que dure dos horas más o menos. Al principio serán más largas, como 3 horas, y luego hacía los 6 meses se irán acortando. Si un día duerme 1 hora y cuarto, tampoco pasa nada…Lo suyo es que esté descansado para por la tarde, porque una criatura cansada, está irritable, llora mucho y no quiere saber nada de nadie.

- Para que quiera dormir la siesta, hay que procurar que esté activo y estimulado durante la mañana.


SUEÑO NOCTURNO

Probablemente, a partir de los 3 meses, el bebe ya es capaz de dormir varias horas seguidas por la noche (y vosotros también!!!). Si aún no es capaz (algunos no lo hacen hasta que comen sólido), podéis empezar a acostumbrarle a una serie de rutinas, que vayan estimulando poco a poco el hábito del sueño.

En este caso, hay que tener en cuenta:

- Que haya estado activo y estimulado durante el día, para que llegue a la noche con ganas de dormir

- A última hora de la tarde es bueno hacer que el ritmo de la casa baje un poco. Menos luz, música tranquila, o lo que cada una queráis (solo hace falta sentido común, ya sabéis), para que el bebé vaya pillando que la hora de dormir se acerca.

- Establecer una especie de “ritual” también ayuda. Esto puede ser: Juego + baño + masaje + cena. Le resultará muy agradable e irá comprendiendo que es hora de dormir.

- Acostarle despierto y que aprenda a dormirse solito.

- Que la habitación esté a oscuras y que no haya ruido.

- Si alguna noche se resiste a dormir, tened paciencia, todos tenemos un día malo, oye. No lo cojáis en brazos, porque pensará que hora de levantarse.

Los bebes son listos y aprenden rápido. Sobre los 6 meses ya tendrán un horario de sueño establecido y todos seréis más felices (si, vuestros vecinos, también…)

Os repito que cada bebe es distinto, y que cada una conocéis al vuestro. También puede pasar que lo que os haya funcionado el lunes ya no os valga el jueves. Ensayo y error, así es esto. No os desaniméis.


Una rutina que a mí me funciona es esta:

DESAYUNO
Juego
Siestecita (30-45 min)

Juego (si se puede paseo)

COMIDA
Siesta (2-3 horas)

MERIENDA
Juego
Siestecita (30-45 min)

Juego (si se puede paseo)

Baño + masaje

CENA
Sueño nocturno (de 9-30 noche a 8-30 mañana)


Tampoco pasa nada porque los fines de semana la rutina sea más laxa, así también aprenderán las diferencias. Y algún que otro día, uno se puede saltar la rutina y no pasa ni media. No hace falta ser un sargento chusquero.

Esto os valdrá para ir acostumbrando al bebe a unos horarios, e ir encajando vuestra vida en función de la suya.

Posteriormente, entre los 9 y los 13 meses, que ya han aprendido a incorporarse solos sobre su tronco, quizá se hagan más rebeldes a la hora de dormir, pero como dice mi madre los charcos hay que saltarlos de uno en uno. Ya os contaré para entonces, mientras tanto, contad muchas ovejas ¡


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martes, 11 de enero de 2011

MATRONATACIÓN (por Bilma)

Lo prometido es deuda...

MATRONATACIÓN

1- ¿QUE ES LA MATRONATACIÓN?

La matronatación no son clases para que el bebe aprenda a nadar, entre otras cosas, porque su aparato locomotor aún no está lo suficientemente desarrollado. Es una actividad que busca la estimulación, el juego y enriquece la experiencia afectiva de los bebes.

2- ¿CUANDO COMENZAR LAS CLASES?

He leído por ahí que se puede comenzar desde que el cordón umbilical cae, pero consultándolo con el pediatra me dijo que antes de los 4 meses ella no lo veía claro, porque su sistema inmunitario es muy inmaduro aún y hay un alto riesgo de contraer otitis y esas cosillas.

Supongo que dependerá de cada bebé. Lo mejor es consultarlo con el pediatra que es quién le conoce.

3- ¿QUE BENEFICIOS TIENE?

- Desarrollo del sistema psicomotor.
- Fortalece el sistema cardio-respiratorio.
- Fortalece la relación afectiva y la socialización.
- Ayuda al bebe a relajarse.
- Estimula la inteligencia mediante el juego
- Favorece los hábitos de sueño y alimentación.

4- ¿EN QUE CONSISTEN LAS CLASES?

Depende de cada sitio la clases es más o menos larga. Normalmente se empieza por una clase cortita (15 min) y se va avanzando hasta los 45 min 2/3 veces por semana, porque los ejercios en el agua requieren mucho esfuerzo muscular.

Los ejercicios se realizan con materiales como pelotas, tablas o aros, para lograr equilibrio, fortalecer el tono muscular, el aparato circulatorio y el sistema oseo de los bebés. También se hacen ejercicios de desplazamiento, para flotar y ganar flexibilidad.

Obviamente, siempre se mantiene contacto con el bebé para que no se asuste ni haya ningún percance.


Besazos,
Lorena

lunes, 27 de diciembre de 2010

Mírala cara a cara que es la tercera

Es la tercera...  temporada de mi niña, a punto de cumplir tres mesecicos. Mis disculpas por tardar tanto en retomar el blog, que una está a jornada completa entretenida y no saco ni un momentito. Menos mal que, de vez en cuando, el insomnio me regala unas horas...
...Unas horas es el tiempo que pasa entre un nuevo descubrimiento de Adriana y otro. Como digo, el día 1 cumplirá tres meses, aunque la sensación es que llevamos mucho más tiempo con ella. ¡Es aún tan pequeña! Pero cuando vemos fotos de tiempo atrás, es cuando nos damos cuenta de lo que ha crecido. Esta semana ha empezado a balbucear, como si quisiera hablar con nosotros. Unas risas.

Las dos primeras semanas fueron un infierno. Bueno no, fueron un puto infierno. He hablado ya con otras recién paridas y a algunas nos pasó que no nos vino el amor infinito ese que te dicen que sientes al ver a tu bebé según sale al mundo... y claro, te sientes fatal y comienza el autoflagelamiento cuyo great hit es "Qué mala madre soy". Esas primeras semanas estás agotada, tu cuerpo ha cambiado y ahora tiene la forma de globo deshinchado y sangrante (compresas tamaño abuela, que ni Concha Velasco se ha atrevido a anunciar) y lo peor de lo peor: no duermes. Eso se une al cambio hormonal y otras lindezas. La cosa es que crees que vas a morir, que no vas a resistir, que eres mala madre, peor hija (ay, que gritos les di a mis padres, pobrecitos, con lo que me ayudaron) y que es incomprensible que siga existiendo la especie Homo Sapiens Sapiens. La pregunta del millón: ¿por qué nacen segundos, terceros, cuartos ... hijos?
Llora tu bebé y lloras tú. Y menos mal que Raúl nos sostenía a las dos.
No exageremos: tampoco estaba todo el día mal, sólo por las noches. Los días son llevaderos, pero las noches es donde te rompe el ritmo con eso de despertarse cada dos o tres horas, mamar durante una eternidad y tardar muuucho en dormirse. Agota. PERO ES SOLO UNOS 10 DIAS.

Pero de repente empieza una sutil transformación: primero piensas "si las mujeres del mundo lo han aguantado...¡yo también!". Entonces ya no estás tan cansada, el bebé no llora tanto, te sientes más fuerte, y ves cómo milímetro a milímetro le crecen las pestañas, como abre atenta los ojos, como a las pocas semanas comienza a sonreir... y ya no eres mala madre, porque adoras a esa cosita.

No os preocupéis las que estáis en estado de buena esperanza: podéis seguir así, en buena esperanza, optimistas, porque no todos los procesos pospartos son así. Hay niños que casi no lloran, que maman y  duermen o que son muy tranquilos. Mi error fue imaginar que Adriana iba a ser así, porque tuve un embarazo muy tranquilo, pero ha resultado que es inquieta. Además, como predijo Bilma-Lorena a los dos meses ocurrió otro gran milagro: comenzó a dormir toda la noche del tirón. Eso sí que me ha dado la vida.

  Os pongo unas tablas que he sacado de una revista de bebés (Guía del Niño, Anuario 2010), sobre lo que van consiguiendo mes a mes. Pinchad y aumentyadlas un poco, que están en tamaño "chuleta de instituto". Yo a veces las consulto, aunque no hay que obsesionarse con lo que hacen o no o con si engordan,  crecen o dejan de crecer, porque cada uno va a su ritmo y no les vamos a hacer trabajar por objetivos desde tan chiquininos.



También actualizo el listado de preñeces, esperando que algunos de los que se han ido incorporando a las barrigudas me autoricen e informen de lo suyo. Los demás, confirmad fechas y datos, que me hago unos líos...



 Bueno hermosos, a seguir reproduciéndonos por el mundo. Y recordad: necesito que me ayudéis a mantener vivo OVARIADAS.
Besos

lunes, 29 de noviembre de 2010

El parto de Lola

Lola nos contó su parto en los comentarios de la entrada anterior, pero bien merece una entrada propia. Por cierto, si alguien más de la s paridoras recientes quiere obsequiarnos con el relato de su aventura, que lo mande al corro o como comentario para que los demás sepamos cómo fue.
Bueno el parto, fué horroroso, creo que hasta me he quedado traumatizada, nunca lo habia pasado tan mal en mi vida....Se me rompio la bolsa por la noche en mi casa, pero yo no estaba de parto, no tenia contracciones, solo un dolorcillo de regla, por la mañana me levante y me fui al hospital porque con la bolsa rota no puedes dejarlo mucho, me ingresaron y alli me dejaron para ver si tenia contracciones pero nada de nada osea que me enchufaron la famosa y temida oxitocina.......tarde muchisimo en dilatar el cuello del utero, y cuando llegue a un centimetro yo ya me queria morir, pedi epidural como una loca, pero como iba delatando muy lentamente yo seguia pidiendo anestesia, y como la cosa se fue retrasando pedi mas, hasta que me quede medio ida, pero aun asi me seguia doliendo muchisimo, las ultimas horas no las tengo muy claras, yo no tenia ya ni fuerzas para saber ni lo que me estaba pasando pero bueno al final a las tres de la mañana lola quiso nacer.....(mas de 13 horas en una cama enchufada a goteos, monitores, aparato de tension y no se que mas.....), y para colmo, lola queria venir saludando y cuando corono salia con la manita, osea que imaginaros la episotomia que me hicieron, no me he mirado pero seguro que los puntos me salen por la pierna... pero bueno ya ha pasado todo y tengo a mi niña conmigo......

martes, 23 de noviembre de 2010

Memorias de una Teta

Soy la Teta Derecha. Una teta desgraciada, porque, a diferencia de mi colega, la Teta Izquierda, estoy lejos del corazón. Desde hace cosa de un mes y veinte días,  nos tienen sometidas a una presión extrema, trabajando a piñón porque la nuestra portadora parió una niña. O eso dicen, porque yo solo veo una máquina de tragar. A la Teta Izquierda, como es la teta del corazón, le parece todo bien, es así de ñoña, siempre dispuesta a quedar exprimida. Pero a mi, joé, me tienen martirizada, porque me ha estado doliendo un poco el pezón (¿será un pez grande?¿porqué se llama así?). Menos mal que Olga le recomendo a la mi portadora una crema que ha aliviado bastante la molestia (Purelan 100).
Mi vida no ha sido fácil. Cuando empecé a surgir, a protuberar, los hermanos de la mi portadora se dedicaban a machucarme con el balón de fútbol, (¡angelitos! ¡Dios les mande cinco hijas a cada uno!). Al principio, como todo al nacer, es pequeño, pero las proporciones empezaron a ser desmedidas al pasar los años. ¿Fue por comer almendras?¿acaso por comer tomates? La genética no cuadra en esta desproporción: las hembras de la familia de la mi portadora no son así... Y ahora hemos dejado de ser referencia sexual  para pasar a un puro estado de  fertilidad y abundancia. Ya no somos "brevas, peras, melones, lolas, mamellas..." sino "mamas, pecho, glándulas mamarias...". Tetas seremos siempre. Y nunca antes nadie nos miró con tanta pasión y necesidad, eso es verdad.

La mi portadora ha pasado muchos años en un perpetuo proceso de ocultación. Escondiditas hemos pasado por el mundo la Izquierda y yo. Pero ahora... ¿dónde está el pudor? ¿dónde la vergüenza?  Esta señora, la mi portadora, nos ha mostrado ya, en este mes y medio, allá por donde ha ido, pues la pequeña chupóptera nos reclama cada poco tiempo. Las madres de la vieja escuela asisten espantadas a esta nueva moda: por lo visto, en los años ´70 y ´80, los pediatras exigían un ritmo riguroso en las tomas, obligando a las madres a despertar a los bebés cada 3 horas y dejándoles llorar si reclamaban alimento hasta que se cumplía ese plazo. "Es necesario establecer una rutina y una disciplina rigurosa" decían estos doctos postfranquistas. Por eso andan ahora las abuelas revueltas, pues los modernos pediatras aconsejan que nos dejemos llevar por los recién nacidos, dándoles de mamar o el biberón, cada vez que lo pidan.
Hay tetas con suerte, que trabajan para bebés tradicionales, de los de "como-duermo, como-duermo, cago, como-duermo". Pero esta niña no duerme después de mamar... a veces se queda feliz, mirando los objetos que tiene alrededor, o pidiendo que la cojan en brazos... o... lo que es peor... se pone a llorar al alejarse de mi, pues es feliz usándome de colchón rexform. Y el llanto tiene un efecto lastimoso en nosotras, las Tetas: segregamos leche. ¡Y es un bochorno llevar unas notables manchas lácticas en la blusa verde de la mi portadora!
Hoy, Adriana ha pedido comida cada hora puntualmente. Y mira que... paraq ser brasileña debe ser la única que hace algo con puntualidad... 10:42, 11:43, 12:41... ¡uf!.  Mama unos diez minutos y ya. Las primeras semanas hacía tomas de 20 minutos en una de nosotras y unos 10  minutos en la otra. Pero ahora las tomas son más cortas. Supongo que es porque tiene más fuerza que al principio.
Algunos días Teta Izquierda y yo hemos recibido la visita de un buen amigo... según como se mire: don Sacaleches. Yo me pongo nerviosa nada más ver cómo se me acerca. Me bloqueo y me cuesta mucho darle lo que pide. La Izquierda, no, esa es más fresca y más suelta, la muy... No sé cómo es capáz de producir algo oyendo ese "ñick, ñick" que hace la bomba manual. Aunque nos han contado que es peor el sacador eléctrico. Pero, en el fondo, sé que es buena idea tener leche en el congelador, para permitir a la mi portadora hacer alguna actividad a más de tres metros de su hija. Y además, es muy bueno para el padre de la niña binaria (y para ella misma) tener ese momento alimenticio compartido.



Mi consejo a todas las Tetas Lactantes sigue siendo que se relajen y disfruten. Yo ya soy menos tiesa que hace un mes y, la verdad es que es más cómodo ser exprimida que ser substituida por leches condensadas y polvificadas. ¡Ánimo chicas! ¡Siempre nos quedará la cirugía estética!
PD. ¡¡¡FELICIDADES A LOLA y DANI por LOLA y a CRIS y JAIME por ZAHARA!!!

PD

domingo, 14 de noviembre de 2010

NEOMATRONAS (El País 13/11/2010)

Neomatronas

Los avances tecnológicos les hicieron perder su puesto en el parto. Pero no se rindieron, han vuelto a ocupar su lugar y ya se adentran en otras áreas sanitarias

INMACULADA DE LA FUENTE 13/11/2010
Ni se extinguen ni disminuyen sus funciones. Al contrario. Llevan años reinventándose. Y están de nuevo en alza. "Nos asocian al paritorio, pero estamos capacitadas para atender a la mujer en todas las etapas de su vida: adolescencia, embarazo, parto, menopausia...", afirma María Ángeles Rodríguez Rozalen, presidenta de la Asociación Española de Matronas. "Todos los organismos internacionales relacionados con la salud de la mujer indican que somos los profesionales idóneos para atender a las mujeres, en particular en su proceso reproductivo", sostiene. En el sistema público hace ya tiempo que tienen el control de la sala de partos cuando se trata de atender a gestantes sanas y sin complicaciones. Décadas atrás, con la generalización de los partos en hospitales y los avances tecnológicos, algunas de sus funciones perdieron cierta identidad. Traer un hijo al mundo se había convertido en un acto médico, incluso tratándose de embarazos "normales". Esa fiebre ha remitido y las matronas han recuperado poder.
Música relajante, pelotas gigantes suaves e hinchables en las que reclinar la cabeza, masajes en los pies, acupuntura... Todas estas técnicas y otras más se emplean ya en algunas maternidades para ayudar a las mujeres durante el periodo de dilatación. Parir sigue siendo un acto devastador para la mayoría de las mujeres desde el punto de vista físico, pero se trata de alejar el fantasma del dolor y del estrés. La última tendencia es despojar el parto de la excesiva tecnificación médica a la que se había llegado en las últimas décadas. "La mujer tiene que ser la protagonista de su propio parto", afirma María Josefa Rojas, "y no el ginecólogo", como ocurría tantas veces en el pasado.
Rojas, de 54 años, está convencida de la bondad de parir a la carta de acuerdo con las necesidades de cada mujer. "Tuve el privilegio de dirigir mi propio parto", asegura al recordar el nacimiento de su tercer hijo. Naturalmente, su domicilio se encuentra bastante próximo a un hospital. Ahora está destinada en un centro de atención primaria, pero ha trabajado en una maternidad y tiene suficiente perspectiva para analizar cómo ha cambiado la profesión. Hija de matrona, recuerda que en los años sesenta gran parte de las rurales desaparecieron y se produjo cierto vacío. "No solo dejaron de ocuparse del parto, sino de otras funciones relativas a la salud maternal", relata. En los últimos tiempos, sin embargo, se está dando un flujo de matronas a la atención primaria, "lo que está permitiendo recuperar el espacio que las más veteranas habían perdido".
Rojas señala que hay que humanizar el parto y contribuir a crear un vínculo inmediato entre la madre y el bebé. "En estos momentos nuestro papel es ayudar a la mujer a lo que ella decida, utilizando los medios adecuados. En las semanas previas al parto la mujer puede diseñar un plan sobre cómo quiere dar a luz. Si quiere anestesia epidural o no, si prefiere otra postura diferente a la más extendida".
Aunque mantenga su nombre femenino, es una profesión que pueden ejercer tanto hombres como mujeres. Ellos representan el 7% del colectivo: 444 hombres. En conjunto hay 6.275 matronas, lo que equivale a 54,93 por cada 100.000 mujeres en edad fértil. Con la paradoja de que aún hay alrededor de 4.000 matronas a la espera de obtener una plaza. En el último año se han incorporado solo unas 340, con la misión de cuidar la salud sexual de la mujer en las diferentes etapas de su vida. Esta cifra cambia cada año en función de las necesidades de las comunidades autónomas "y, desgraciadamente, del dinero que quieran invertir los consejeros", señala María Ángeles Rodríguez Rozalen. Las diferencias entre unas y otras autonomías son significativas. "En Andalucía, por ejemplo, hay muchos centros de atención primaria sin comadrona, algo vergonzoso", denuncia.
Desde 1992 se accede a matrona tras titularse como enfermero y especializarse en ginecología y obstetricia. Hasta 1986 solo tenían la especialidad de obstetricia. En 2009 se aprobó el nuevo plan de estudios, por el que Enfermería, hasta entonces una diplomatura, pasa a ser una carrera de grado. Para acceder a la especialidad tienen que pasar por un periodo de formación de dos años. "Se trata de hacer el EIR (enfermero interno residente), equivalente al MIR de los médicos", explica Sagrario Gómez Cantarino, jefa de estudios de la unidad de matronas del hospital de Toledo.
En la pasada década se produjo un cambio sustancial en su plan de estudios que definió de nuevo su papel, lo que supuso una pequeña revolución. Esa renovación implicó el cierre de las antiguas escuelas de matronas en 1987. Hasta 1992, en que se puso en vigor el nuevo plan, no hubo relevo. "Se ha perdido una generación. El 47% de las actuales matronas son mayores de 50 años. El resto es relativamente más joven. Tenemos una pirámide de edad un tanto extraña", explica Rozalen.
Sandra Sukarieh Noria, de 31 años, trabaja en atención primaria en Villaluenga (Toledo). Después de unos años en un hospital, se encuentra ahora en el ámbito rural. Día a día, su tiempo se reparte en controlar el embarazo y realizar la visita puerperal tras el parto. Un día a la semana lo dedica a preparar para el alumbramiento a mujeres que han pasado de las 38 semanas, practicando con ellas pujos (ejercicios para hacer fuerza durante el expulsivo del bebé). Otra de las tareas que más le gustan es la visita puerperal a las madres y a sus hijos al quinto día del parto.
Pero además de ocuparse del parto y del posparto, Sukaried se ocupa de talleres para mujeres en la menopausia. Otros de los territorios en los que empieza a moverse son el de la detección precoz del cáncer de cérvix y la orientación sobre planificación. "No podemos prescribir métodos, pero sí orientar sobre los que existen".
Blanca Herrera trabaja desde hace años como matrona de paritorio en el hospital de Baza, tras terminar la especialidad en el hospital San Cecilio, en Granada. "Hace unos siete años, tras un curso de natación para embarazadas, me embarqué con el Patronato de Deportes de Granada en aplicar este método. Ahora coordino dos grupos de embarazadas y disfruto mucho de esta parte de mi profesión, porque puedo estar en contacto con las inquietudes de las mujeres en el día a día del embarazo y siento que puedo serles de utilidad", explica. "Desde hace también unos cinco años acompaño en su parto a mujeres que desean tener a sus bebés en el domicilio. Es otra faceta de mi trabajo que me apasiona", asegura.
"En algunos países de la UE como Reino Unido, Holanda y Alemania las matronas tienen más autonomía. Han defendido su parcela de trabajo y tienen un gran prestigio social", asegura Herrera. En Francia pueden prescribir determinados fármacos y gozan de mayores competencias, algo que muchas de las españolas reivindican. No en vano, todas las matronas europeas deben tener las mismas funciones y competencia al estar reguladas por la misma directiva. En España, sin embargo, no pueden aún prescribir fármacos. "Aunque está en estudio, así como el uso controlado de oxitocina [destinada a regular las contracciones en el parto]", precisa Rodríguez Rozalen.
"Hace falta tiempo para que las matronas asuman sus funciones plenamente. Al haber estado durante años subordinadas a las indicaciones del especialista en obstetricia, como ayudantes o auxiliares del médico, necesitan un tiempo para asumir sus responsabilidades", asevera Blanca Herrera. "Lo ideal es que las mujeres, durante todo su ciclo reproductivo, incluyendo el embarazo, el parto y el posparto, tengan a su alcance a un equipo multidisciplinar", precisa.
La OMS sitúa en un 15% las cesáreas justificadas, un porcentaje que en España ronda el 23% como media. Aunque en la sanidad privada asciende hasta el 39%. "Las matronas están comprometidas con las recomendaciones de la OMS de abogar por la baja intervención siempre que sea posible", señala Rodríguez Rozalen, lo que reduciría el número de cesáreas. Se considera que no deberían sobrepasar el 22% de los alumbramientos, por lo que todo hospital que reduzca este porcentaje y se acerque al 15% alcanza niveles de excelencia.
Hubo un antes y un después de la epidural. Se paría con dolor, y los gritos de las embarazadas formaban parte del paisaje humano que rodeaba la sala de partos. Había incluso matronas que eran capaces de reconocer a las mujeres de las que se ocupaban por su forma de quejarse. La mayoría de las futuras madres paren hoy con este tipo de anestesia. Cuando no es así y surgen complicaciones, se utiliza la raquianestesia.
La episiotomía (incisión en la vulva para facilitar la salida del feto) es una práctica que en el pasado se utilizó de forma rutinaria y que las matronas quieren reducir. Sin duda, la anestesia epidural ha contribuido a que decrezca. "Se utiliza en el 23% de las primíparas, pero depende de las complicaciones", señala Rodríguez Rozalen. En este tema hay diferentes posturas, ya que hay matronas y ginecólogos que estiman que es mejor un corte limpio que un desgarro en el periné, mientras que otros sectores consideran que no hay evidencias de que sea así.
En los últimos años, las tasas de episiotomías han bajado del 80% o 90% a la mitad, y hay centros y profesionales que se mueven ya en el 20% e, incluso, que aspiran a que desciendan al 15%. Blanca Herrera pertenece al colectivo El Parto es Nuestro, un grupo de matronas que reflexiona sobre el tema en diferentes foros y que reivindica que las episiotomías no sobrepasen el 10%.
"El ámbito de la matrona abarca tanto la atención primaria como la especializada en hospital", afirma Sagrario Gómez. A la especialidad se accede tras realizar un examen de oposición para optar a una plaza de residente. La exigencia de un título previo de diplomado o graduado en Enfermería permite que el programa se oriente a la teoría y a la práctica clínica". Gómez Cantarino hizo sus prácticas en el Hospital Universitario de Getafe (Madrid). "Pasé por rotaciones, estuve en consulta y participé en programas de detección de cáncer uterino y educación sanitaria de la población gitana, etcétera". Ahora, como jefe de estudios de la unidad de matronas en la que trabaja, coordina la formación de unas 20 residentes. Ella misma está haciendo el doctorado. "Al haberse elevado la titulación, tenemos más salidas", explica.
En este momento, no obstante, las matronas se enfrentan a un nuevo problema de competencias "creado por la ministra saliente de Sanidad, Trinidad Jimenez, al aprobar una orden ministerial que regula una especialidad nueva: enfermería comunitaria y de familia, a la que otorga competencias para la formación sobre la salud sexual y reproductiva propias de las matronas", denuncia Rodríguez Rozalen. Esta norma ha sido recurrida por la Asociación Española de Matronas.

Aprender a respirar


La música invita al movimiento e inunda la pequeña sala del centro de salud. "Ahora, a respirar... Hay que aprender a reanudar la respiración si sobreviene una contracción. Y evitar la rigidez. Nunca hay que levantarse del suelo echándose hacia delante, sino de lado, para no presionar al bebé", indica Soledad Alférez con voz firme y suave. "Ahora la pareja tiene que sostener la cabeza de la embarazada desde atrás para que esta pueda ejercitarse en empujar. Hacerlo solo las que estéis de menos de 27 semanas...", aclara. Unas 10 mujeres en avanzado estado de gestación, la mayoría acompañadas de sus respectivas parejas, la obedecen. Soledad Alférez dirige varias sesiones de gimnasia para embarazadas todos los miércoles en el centro de salud de la calle de Eloy Gonzalo de Madrid. En la sala suena una música relajante que facilita los ejercicios, aunque hace calor y apenas caben en ella las 10 mujeres y sus parejas. Hay, incluso, un niño vestido de colegial que está quieto y serio al lado de sus padres mientras estos siguen las indicaciones de la matrona. No tienen dónde dejarlo esta tarde y la madre no quiere perderse una de las ocho sesiones de que consta el curso.
La matrona hace una pausa, cambia de registro y pone una cinta algo más alegre "para estimular a bebés". Luego pide a las gestantes o a sus parejas, si están con ellas, que se den masajes en el vientre para trasmitir esa sensación a sus hijos. Alférez vive intensamente estas sesiones, casi tanto como las futuras madres que adquieren su técnica. Es una de las muchas tareas que tiene asignadas. Está adscrita como enfermera a un centro de atención primaria situado en la calle de Andrés Mellado, pero ha pedido que le permitan seguir realizando esta función cada miércoles. Sus mujeres y sus hombres la esperan

martes, 9 de noviembre de 2010

35 días con ella


Otro ratito que me deja mi nueva inquilina, inquilina pectoral, claramente, todo el día colgadica, como un vampiro láctico. Pero menos mal, porque si no es por ella las mamas no me las exploraría el ginecólogo: enviarían a un astrofísico de la Nasa a ver si son satélites de Júpiter que se han desviado de su órbita.

Antes de nada, felicitar a todos los niños que han nacido estas últimas semanas porque tienen unos padres geniales: Marcos tiene a Natalia y a Pedro, en Madrid, Otto a Hugo y a Cristina, en Valencia y Marco, a Ana y Carlos en Soria,  Samuel a Álvaro y Amaya en Madrid-Burgos (espero que los datos sean correctos, a ver si la estoy cagando y estos padres estupendos dejan de ser amigos míos, ejem...)

No vamos a hablar hoy de guarrerías, no. Vamos a inmersionar de lleno en el sistema capitalista: ¿qué coño hay que comprar y/o heredar para este primer mes de vida de los pequeños homínidos? Ya hemos ido hablando en alguna de las entradas de la sexi-lencería, o de los aperos tipo conchas de pezón... Puede que a algunos os oriente un poco qué tener antes de pasar por el hospital. Supongo que, como nosotros, sois de los de "no vamos a llenar la casa de trastos"... mentira cochina... un mes después de nacer Adriana no hay sitio en casa para guardar mantas, sacos, pañales, peluches, hamacas y minigimnasios... y eso que estamos lejos de España...

Bueno, al grano:
EN EL HOSPITAL:
No sé lo que os dirán allí en la Patria Lejana, pero aquí me mandaron llevar:
*Para el bebé:
- body y pijama para ponerle según nace (dos o tres de cada) con gorrito y manoplas. Recomiendan poner en una bolsita cada conjunto y señalar cual quieres que le pongan primero, para evitar los problemas de tener que elegir en el momento en que está berreando.
-una o dos mantitas para ponerle en la cuna del hospital o arrullo (que es una cosa muy mona, tipo toallita forrada que a mi me hizo la madre de Raúl y luego te sirve para todo)
*Para la madre:
- pijamas o camisones con abertura delantera para amamantar (dos o tres... ). Supongo que allí no hace falta llevar estas cosas pòrque Santa Seguridad Social guarnece de todas estas cosas.
-sujetadores de amamantación (la lencería de Torquemada, ya vimos...)
- Muy importantes las compresas gigantescas posparto. Yo creía que eran para unos pocos días...pero son para más de un mes, porque después del parto estás echando coagulillos durante la cuarentena (otro día hablaremos de verdades y falsedades de la cuarentena, menudo periodo...)

EN CASA:
Cuna (pasando de moisés, que por lo visto se quedan pequeños en un par de semanas) con dos o tres juegos de sábanas. Para que no se sienta perdido en la cuna hay unos cojines antivuelco (también se los hice yo, es que antes de parir, ¡qué tiempos! tuve mucho tiempo libre).




El primer año no se puede poner edredón, es mejor varias capas de mantitas para poder quitar y poner. Peeero, si como mi Perlita de Paraná, vuestros hijos son inquietos, es mil veces mejor comprar saquitos de bebé (los hay en Ikea, en H&M y en las tiendas de bebé) . También compramos un cojín antireflujo que por lo visto evita la muerte súbita del lactante (ver fotos en la entrada de "lencería...").
Las protecciones de la cuna que vi aquí eran horrorosas: angelitos, bailarinas, volantes y movidas mazo pomposas, así que finalmente se las hice yo, sencillas y blancas.


Hay unas lamparitas en Ikea que cuestan 13 euros y son guays para no escoñarte por la noche o para ver algo cuando nos despertamos para mamar o para lo que queráis. A mi me parecen un inventazo...

Otro inventazo: saquito de semillas para calentar en el micro-ondas 20 segundos y ponérselo en la tripita para aliviarle los gases. Infelizmente los primeros meses son un infierno de gases y cólicas para los bebés, que nunca han hecho la digestión y, de repente, notan movimientos en suis intestinillos y además les fermenta la leche. Pobres, qué mal lo pasan. En este caso la bolsita de semillas la he hecho yo misma con lentejas y da muy  buen resultado: dos círculos de tela de unos 15 cm. de diámetro, cosidos y rellenos de semillas. Chachi.

Para el BAÑO hay unos cubos para recién nacidos que, sinceramente, son cubos normales pero que en vez de costar 5 euros cuestan 40, así que cada uno con sus cadaunás. Los primeros días lloran por todo, pero luego parece ser que lo del baño les mola. Juanmi me mandó un enlace con patitos de goma punkis, Duck Vader y la princesa Leia. Os copio: http://www.misdiablillos.com/listado.php?idcategoria=19
Yo no tengo termómetro, uso el viejo truco de echar el agua en la vuelta del brazo a ver si quema o está fría.
En el cursito preparto nos enseñaron a poner sobre la toalla normal una gasa grande para poder secar mejor al recién nacido. Es más cómodo, la verdad.

Mis amigas de Curitiba, todas madres experimentadas, me recomendaron (y me regalaron) una hamaquita para poner a la niña durante el día. La verdad es que ahora que empieza a hacer calor estoy poniéndola bastante, aunque aún se tiene que acostumbrar. Pasa más tiempo en el carrito, que por cierto, compramos uno que parece un tractor, pero menos mal, porque ir de paseo por estas calles es más difícil que un rally con la Lomana de copilota...
Y lo que me está molando es el cojín de lactancia, porque es más cómodo, además puedes apoyar al bebé mientras haces otras cosas.

También me está resultando muy útil un cambiador portatil e hinchable que descubrí en Ikea por 5 leuros, porque lo ponemos encima de la cama, o en la mesa o donde necesitemos en cada momento.

Los primeros 31 días creo que ha consumido unos 157 pañales: unos 5-6 por día. Bueno, ahora consume 7-8 al día. Eso es para que os hagáis a la idea...

De ropita para el bebé... uf... bodys y pijamas. Voy a buscar la lista y os la copio, que la he perdido...


viernes, 15 de octubre de 2010

Adriana y el mundo exterior

Por fin un minuto libre. ¿Cómo puede una cosa de 3 kilos ocupar a cuatro adultos a tiempo completo? Ya sé que nos lo habíais advertido, pero no me lo he creído hasta vivirlo.

Como decía Lucía S. en uno de los primeros comentario de este blog, una cosa es lo que planeas para el parto y otra lo que acaba ocurriendo. Mi idea, como quedó clara anteriormente, era un parto natural, con su respiración, sus dolores, contracciones... El mayor miedo que tenía era romper aguas en la cama, porque vaya ascazo tener que secar el colchón en una ciudad más húmeda que la Atlántida después de hundirse.
Mira por donde... no me tuve que preocupar por eso. Con 39 semanas y cínco días, es decir, a punto de salir de cuentas, fui a una visita de rutina al ginecólogo, en su consulta llena de recuerditos de otros niños bien-nacidos. Recordemos: mi médico es fanático de la cesárea y llevo 9 meses peleando con él para evitarla. Por fin le habíamos convencido, porque todas las ecos indicaban que el bebé y yo estabamos preparadas de sobra para el parto natural, éramos óptimas por constitución y esas cosas. Entré en la consulta reprochándole que, pese a sus previsiones, la niña no había nacido el sábado anterior.
- ¿Qué hora es?- me pregunta él.
- la 1:15- respondo mirando al reloj.
- pues en dos horas nace Adriana.
- ja ja, ji ji, sí claro...
- anda, pasa a la camilla que te exploro - (esta frase siempre me hace sentir como una selva virgen, como África frente al dr. Livinstongsupongo)
Allí tumbada, mientras medía los latidos de su corazón, tuve una contracción de las indoloras.
-Mira- dijo el doctor- sus pulsaciones están a 80.
-Vale- dije yo (¿a cuanto tenían que estar??? pensé)
- Mira ahora -tock tock tock- están a 160.
-Bien (¿a cuánto tienen que estar, joé?)
- Vístete y siéntate.
En la otra silla estaba mi madre. Siempre viene Raúl conmigo a las consultas, pero esta vez, como era una simple revisión, mis padres vinieron conmigo. Primero fuimos de turismo al Mercado Municipal, que es muy chulo, con sus cajas de frutas infinitas, sus carnes con moscas, sus pájaros y sus gentes. No compramos nada porque el sábado íbamos a volver. En fin. Volvamos a la consulta.
- lo que dije antes de parir en dos horas era broma- me dice el ginecólogo muy serio- pero ahora NO es broma. Tienes que ir directa al hospital desde aquí.
- ¿Es porque estoy dilatada?- pregunto con una dudosa sonrisa in the face.
- No, es porque ... (aquí comienza a borrarse el correcto entendimiento, sólo me llegaban palabras sueltas) corazón...cardiopatía... sufrimiento fetal... cordón umbilical... urgente... cesárea...no hay que hacerse la valiente... peligro... riesgo...
Vale. Entré en estado de "chock". A todo esto, mi madre al lado entendía menos que yo. Sólo me veía intentar llorar y ponerme pálida agarrándome la barriga. Y se puso nerviosa también. Intentaba consolarme y yo no me dejaba. El propio médico llamó a Raúl, que claro, se pegó un susto de  los grandes.
-Id directos al hospital. Nada de pasar por casa. No hagas como las brasileñas- me comentaba mi médico brasileño- que se van de aquí a hacerse la manicura, a alisarse el pelo, depilarse... nada, tú directa al hospital, es urgente. ¡¡Y no bebas ni comas!!
- Meu deus, si tenía más hambre que los pavos de Manolo!!! Pero bueno, era lo de menos. Raúl nos recogió y fuimos corriendo para el hospital, pero mi casa está al lado y pudimos coger las maletas, al menos para que la niña tuviera ropa al nacer. Íbamos acojonados, porque no sabíamos si Adriana estaba bien o no, joder, algo pasaba con su corazón, mi niña (Dios, ya estoy llorando otra vez, y eso que ella está aquí, viva, sana, a nuestro lado)
Además, yo seguía en estado de shock, y entre lo poco que acertaba a pensar era que el médico me estaba engañando para abrirme ese día porque le venía bien. Pero en fin: habíamos decidido confiar en él y no tenía sentido atormentarme. Intentaban animarme: "en poco tiempo tendrás a tu hija en brazos". Pero no reaccionaba. Estaba en stand by, en kit-kat, amodorrada.
Llegamos al hospital. (NOTA: increíble, pero para entrar al hospital tienes un parking privado, así que aunque vayas de urgencias, tienes que llevar cambio, madre mía, que rudo capitalismo) Primero tenemos que ir a Ingresos a rellenar papeles de seguros, habitaciones y servicios. Llegó mi médico pisándonos los talones y nos metió para el quirófano a todo meter. En un ratito tenía la raquianestesia enchufada, mientras a Raúl le buscaban una bata adecuada... todas le quedaban ridículas. Me pusieron como a un cristo, con los brazos en cruz llenos de cables. Ese día aquello parecía naciones unidas: también estaba de parto una rusa que sólo hablaba inglés. El anestesista llegó y me dijo:
- Good morning, Araceli. Are you ready?
- Ah, no, por la cesárea paso, pero no quiero un parto en inglés, por favor!!!
-¡Disculpa, es que vengo del quirófano de la rusa...!
- ¿Donde está mi Raúl, no me abras sin Raúl!- le decía al doctor.
Raúl llegó, se puso a mi lado y entonces me relajé. Bueno, vale, puede que me hiciera efecto entonces la anestesia.
Comenzaron a hurgarme en la barriga, aunque yo no veía nada ni sentía dolor, pero sí el movimiento que os puedo jurar que es una sensación un poco extraño-asquerosa. Al rato me dijeron:
- Ahora va a nacer tu hija- toquetéo-plof-buaaaa- Mira, tu hija.-
Las 14:42. 01/10/2010.
Sólo vi una cosita con sangre y fluídos, mi niña, sana y salva. Dos lágrimas me rodaron, una por cada ojo. Se la pasaron a Raúl y ya me quedé tranquila.
Raúl pudo ver como la sacaban: también vio el cordón umbilical enrollado en su cuellito. ¡Viva mi doctor Maestri, que lo averiguó una hora antes!
Al cabo de un rato regresó con la niña envuelta, después de medirla (49cm), pesarla (3105 grm). Como a mi me tenían amarrada a cables y sueros y tubos, no podía cogerla, pero como estaba en brazos de su padre, al menos me dejé sacar el resto de movidas placentarias y liquosas que tenía por dentro. Adriana no dejaba de llorar, Raúl tampoco, y yo sólo llegue a ver una uñita de su mano, taaaan pequeña y`perfecta...

viernes, 1 de octubre de 2010

APRENDIENDO A SER MAMÍFERO

Para no centrarnos sólo en lo escatológico del parto, pasemos a otro tema: lactancia. Como propone Lorena, he  incluido una encuestilla sobre amamantar en público o no. Ya vimos la foto de la eurodiputada italiana que se llevó a su niño al curro. Molaría poder hacer todos algo así. Bueno, paso a materia. Me gustó tanto este artículo que fue la causa de que se me ocurriera crear este blog. No sé si seguirá valiendo el enlace: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Aprendiendo/ser/mamiferos/nuevo/elpepisoc/20100804elpepisoc_1/Tes
pero también os lo pongo aquí:
Aprendiendo a ser mamíferos de nuevo (Cecilia Jan, 4/8/2010)


Pocas mujeres dan a sus bebés el pecho pese a las políticas públicas de fomento de la lactancia materna - Pesan la cultura del biberón y la falta de formación y apoyo de los profesionales

Una de las experiencias más agobiantes para una madre primeriza es intentar que el bebé llorón y hambriento que acaba de revolucionar su mundo se enganche al pezón, dolorido por las grietas, mientras su suegra repite: "Dale un biberón, se crían igual de bien". Y es que cualquier conversación de madres, un vistazo a los foros de Internet, o la cantidad de artilugios inventados para facilitar la lactancia materna parecen indicar que somos unos extraños mamíferos que ya no sabemos alimentar a nuestros bebés, y que nos extinguiríamos si no existieran los biberones.
¿Por qué algo en teoría natural resulta tan difícil hoy en día, hasta el punto de que muchas madres deciden no dar a sus bebés leche materna, pese a sus incontables beneficios, tanto para la salud como para la vinculación afectiva? La Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan amamantar de forma exclusiva (sin agua, zumos, infusiones, ni leche artificial) hasta los seis meses de vida, y seguir con la lactancia, junto con otros alimentos, hasta los dos años o más.
Pero la realidad es muy distinta: aunque a la salida del hospital, la mayoría de las madres (80%) dan el pecho, a los tres meses solo el 52,5% de los niños toman leche materna en exclusiva, y a los seis, el 36%, según los datos que dio el lunes, comienzo de la semana mundial por la lactancia, la AEP.
Una mezcla de falta de formación y de apoyo coordinado de los profesionales, junto con la información insuficiente de la futura madre, sometida a un bombardeo de falsos mitos y presiones familiares y sociales, dificultan que se cumplan las recomendaciones sanitarias y los deseos de muchas mujeres de prolongar la lactancia. Subyace la pérdida de referentes culturales, tras décadas en las que no hemos podido aprender a amamantar observando a otras mujeres pues el biberón se ha convertido en la norma, en gran parte por la mercadotecnia agresiva de los fabricantes, que han logrado que se vea como positivo alimentar a los bebés con leche de otra especie -la vaca- en la que hay que eliminar y añadir componentes para imitar a la leche materna. Si se suman las raquíticas políticas para compaginar lactancia y trabajo, como la baja maternal de 16 semanas, el resultado es obvio.
La vivencia de Mónica Cuello, de 31 años, es un ejemplo de esta conjunción de factores. No pensaba amamantar -"mi madre no pudo", dice, algo de lo que están convencidas muchas mujeres que dieron a luz en la segunda mitad del siglo XX-, pero tras las clases de preparación al parto, decidió hacerlo. "El problema es que te dicen que es importante dar el pecho, pero no cómo ni qué esperar", opina esta mujer trabajadora. "No me informé más pues creía que era algo natural".
Cuando nació Alejandro, hace 15 meses, se dio de bruces con la realidad. "El primer día ni me preguntaron cómo me iba. Sólo me dijeron que me lo pusiera 10 minutos a cada pecho cada tres horas". Cuello pensaba que mamaba bien, pero al día siguiente había perdido el 7% de peso, y le dieron un biberón de leche de fórmula. Cuando al fin una matrona le ayudó a colocarse al niño al pecho, le dolió mucho. "Me dijo que tenía que doler". Esta madre abandonó la lactancia antes de salir del hospital. "Del dolor tan fuerte me deprimía y no me permitía estar bien con el bebé".
"El mayor error es que las madres lleguen pensando que dar el pecho es fácil", opina Jesús Martín-Calama, coordinador nacional de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia. Lanzada por la OMS y Unicef, acredita a los hospitales que cumplen una docena de pasos con el sello IHAN, que en muchos países se identifica con una atención de calidad. "En el 50% de los casos, hay problemas", dice Martín-Calama. "Los bebés se tienen que adaptar al pecho de su madre, y para eso, necesitan paz, tranquilidad, tiempo para ponerse en contacto y acoplarse", explica. "Que quede claro que los primeros 10 días no es fácil, no es lo bonito que vendrá luego. Pero como no ayudes a la madre esos primeros 10 días, se quedará sin vivir esa experiencia".
Para Martín-Calama, "lo que distorsiona todo es la gran facilidad para solucionar cualquier problema con un biberón, lo que no sucede en la naturaleza. Al mínimo contratiempo, se tira la toalla", afirma. "El mundo sanitario sigue sin confiar en que la madre produzca suficiente leche, lo que hace que muchas abandonen en los primeros meses", critica Gema Cárcamo, presidenta de Multilacta, una asociación madrileña de apoyo a la lactancia.
"Ni para ser médico ni pediatra me enseñaron nada sobre lactancia", dice Carlos González, autor de Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna. "Ahora sí se hace, pero los médicos que llevan más años necesitan un reciclaje". Es un problema común en los países desarrollados. "Con demasiada frecuencia, cuando hay dificultades, los profesionales de la salud suplementan con biberones, por falta de las destrezas o la experiencia necesarias", dice Bernadette Daelmans, médica del equipo de salud y desarrollo de recién nacidos y niños de la OMS.
Josefa Aguayo, miembro del comité de lactancia materna de la AEP y jefa de sección de Neonatología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla va más allá: "Hay muchas interferencias. Empieza desde la medicalización del parto, lo que se ha extrapolado a la lactancia y la crianza", opina. "Aún hace falta mucha formación", afirma Aguayo, para la que es fundamental que los profesionales, desde atención primaria, transmitan un "único mensaje" a la mujer. Coincide Concepción Martínez, vicepresidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España, quien añade: "Se ha perdido el instinto. Un recién nacido, si lo dejas sobre su madre, piel con piel, a los 70 minutos como máximo empieza a mamar".
La experiencia de Cuello también muestra una situación frecuente, tanto en centros públicos como privados: la contradicción de que una política oficial de apoyo a la lactancia materna, en la práctica, choca con rutinas anticuadas, falta de formación o un simple comentario de un profesional, que dicho en un momento de máxima sensibilidad y agobio, puede acabar con el deseo de amamantar de la mujer.
Aunque el hospital de Cuello siguió la recomendación de poner al recién nacido sobre la madre, llevó a cabo prácticas desaconsejadas: fijar duración y tiempo a la toma, dar leche artificial sin haber intentado que la madre se extrajera leche, y hacerlo en biberón en vez de con jeringuilla (para evitar que el bebé confunda el modo de succionar la tetina con el del pezón, totalmente distintos). Y por último, dejar que la mujer se fuera con la convicción de que dar el pecho es doloroso, cuando con solo corregir la postura podría haber dejado de serlo.
"Desde 2008, sabiendo que las cosas no se hacían bien, empezamos un proyecto de fomento de la lactancia materna", explica la doctora Begoña Arias, responsable de este programa en los hospitales de Sanitas, entre ellos el de La Moraleja, donde dio a luz Cuello. Arias reconoce que, por desgracia, "estas cosas puntuales seguirán pasando", aunque se trabaja para evitarlo: han dado charlas de formación a todo el personal, están cambiando protocolos de actuación, y han creado una consulta externa de lactancia para las madres una vez recibida el alta.
"Es muy difícil lograr el cambio de mentalidad de todos los profesionales de un centro", confirma Martín-Calama. En España, sólo hay 15 hospitales acreditados por la IHAN, y otros dos están en proceso muy avanzado. Son menos del 10% del total, frente al 90% en países como Suecia o Noruega. "Hay que poner a todo un hospital, incluidos auxiliares o celadores, a trabajar para una causa", explica.
El 12 de Octubre (Madrid) está a punto de lograr la acreditación, algo meritorio, según Martín-Calama, dado el tamaño del centro, con 7.000 trabajadores. Es el primer hospital español con un banco de leche materna, y sigue prácticas como limpiar al recién nacido o valorar su salud encima de la madre, incluso tras una cesárea si su estado lo permite. Las vacunas o el peso se posponen dos horas, y se intenta que madre y niño se separen lo mínimo. Un profesional observa la primera toma para prevenir problemas.
Este centro cuenta con una consultora certificada en lactancia materna, Juana María Aguilar. Una de sus labores es impartir talleres a las madres ingresadas. En camisón, y la mayoría con el bebé de pocos días en brazos, las mujeres, algunas muy jóvenes, muchas inmigrantes, desgranan sus dudas. "Las clásicas son: 'No tengo leche', '¿Le alimentará lo suficiente?' y '¿Se queda con hambre?", resume Aguilar. Durante la charla, muy participativa, esta enfermera intenta reforzar la confianza de las madres.
"El pilar fundamental es que la mujer desee lactar. Cuantas más armas le ofrezcamos para que informe a la familia y a la pareja, mejor", afirma. Armas necesarias para vencer la presión de madres y suegras de las parturientas. "Pues yo te crié con biberón y mira qué bien estás". O "¿Por qué pide tanto? Se ha quedado con hambre", son dos clásicos que alimentan las inseguridades maternas.
Una vez la madre consigue lo más difícil, instaurar la lactancia, las presiones, incluso de los propios pediatras, continúan con comentarios como "ya es muy grande para tomar el pecho" o "lo estás malcriando". "A menudo, familiares y amigas de la madre saben muy poco de lactancia, o han tenido experiencias negativas y no la pueden ayudar. De hecho, puede oír todo tipo de comentarios destructivos de gente ignorante que no entiende el proceso de la lactancia", afirma por correo electrónico Christiane Rudert, experta en nutrición de Unicef.
Por suerte, el panorama, poco a poco, está cambiando. "Hace 20 años, era rarísimo que alguien diera el pecho más de seis meses", asegura Carlos González, quien reivindica el amamantamiento, más allá de los beneficios para la salud, como "un derecho, una experiencia vital" muy importante para muchas mujeres. "Mejorará a medida que salgan nuevas generaciones de médicos con formación en lactancia materna, y se vean más mujeres dando el pecho. Es un círculo virtuoso".
FALSOS MITOS SOBRE LA LACTANCIA

Los expertos consultados para este artículo responden:
- No tendré suficiente leche. Muy pocas mujeres no producen leche. Tener más depende de que el bebé mame muchas veces y de forma eficaz, vaciando el pecho. Para que el pecho adapte su producción a la necesidad del niño, hay que darle cada vez que pida, no "cada tres horas 10 minutos de cada pecho".
- Se queda con hambre. Al dar el pecho, nunca sabemos cuánto toma el bebé. Por eso hay que darle según pida y dejar que llegue a la leche del final, más grasa. Hay épocas en que mama con más frecuencia (brotes de crecimiento), para aumentar la producción.
- El calostro no es bueno. La primera leche, muy concentrada, tiene muchas proteínas y defensas. Se produce poca porque el estómago del recién nacido es muy pequeño, como una canica.
- Dar de mamar duele. En situaciones normales, no duele. El dolor es síntoma de problemas, como las grietas, que son fruto de una mala postura al mamar, y desaparecen al corregirla.
- Mi bebé crece menos que los que toman biberón. Hasta hace poco, las curvas de crecimiento se basaban en niños alimentados con leche artificial, lo que podía llevar a recomendar una obesidad prematura. La OMS ha publicado nuevas tablas, con los niños amamantados como referencia de crecimiento saludable.
- Toma el pecho por vicio, lo malcriaré. La OMS recomienda amamantar como mínimo hasta los dos años. El pecho no solo es alimento, también consuelo, por eso los chupetes imitan al pezón.
- No puedo dar el pecho porque tomo medicamentos. Muy pocos tienen efectos sobre la leche materna.
LOS RIESGOS DEL BIBERóN
 Si hubiera una vacuna que redujera el riesgo de meningitis bacteriana, diarrea, otitis, infecciones respiratorias, diabetes, linfoma, leucemia, obesidad, asma y síndrome de muerte súbita del lactante, ¿se la pondría a su hijo? ¿Y si además protegiera a la madre de la osteoporosis, el cáncer de mama y de ovarios y la ayudara a perder peso? Esa vacuna existe, pero pocos niños y mujeres se benefician de ella, y menos de la forma óptima recomendada por las organizaciones médicas. Es la leche materna.
"Las ventajas son tantas que más bien hay que hablar de los inconvenientes de los sucedáneos de la lactancia materna. Es como con el tabaco: hay que proteger de la lactancia artificial, no demostrar las ventajas de la lactancia materna", afirma Josefa Aguayo, del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Aunque la creencia popular es que las leches de fórmula son casi tan buenas como la materna, los expertos alertan de sus riesgos: "Hay más alergias, riesgo de desarrollar procesos infecciosos, obesidad...", cita Aguayo.
Según la OMS, la prolongación de la lactancia hasta los seis meses en exclusiva y hasta los dos años de forma complementaria salvaría cerca de 1,5 millones de vidas anualmente. Incluso en sociedades industrializadas, la leche artificial se asocia a mayor riesgo de enfermedad y muerte: "Un estudio muestra que se podrían salvar 9.000 vidas al año en EE UU mediante el amamantamiento exclusivo y prolongado" por la reducción del riesgo de muerte súbita, dice Christiane Rudert, de Unicef.
El fomento de la lactancia es "una prioridad", dice Concepción Colomer, directora del Observatorio de Salud de las Mujeres, del Ministerio de Sanidad. "Aquí no hay controversia, está demostrado que es lo más conveniente". Por eso la estrategia de salud sexual y reproductiva que preparan Gobierno, comunidades autónomas y asociaciones científicas incluye un apartado sobre el tema. Uno de los puntos del texto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, es "aplicar el código de comercialización de sucedáneos de leche materna" para "proteger la lactancia materna de prácticas publicitarias engañosas que inducen al abandono de la misma". El marketing de los fabricantes fue uno de los factores que hicieron que en el siglo XX la lactancia materna casi desapareciera en los países desarrollados. El código, aprobado en 1981 por la OMS, prohíbe anunciar leche artificial o dar muestras. Pero en España y en el resto de la UE sólo se aplica parcialmente.
¿Y si la madre no quiere dar el pecho o no lo consigue? "Lo importante es que la decisión sea informada. No hay que presionar a la mujer", dice Aguayo. "Prefiero una madre que dé el biberón con cariño a una que amamanta con mala leche", opina Gema Cárcamo, de la asociación Multilacta. Carlos González tiene otra visión: "La lactancia es una parte muy importante del ciclo de vida de la mujer. Por desgracia, la sociedad no comprende que, si no lo logra, es normal que le dé pena o rabia".