Esto de las ecografías mola, pero también es bastante decepcionante. Ya comprobaré si luego, fuera de mis entrañas, Adriana tiene algo que ver con el gotelé que muestran las ecos. Cuando distinguimos la nariz, el pie o algo, lanzamos un
“¡ohhhh!” emocionado, porque aquella masa adquiere alguna connotación humana. A una eco siempre vas con la esperanza de ver algo más, aunque en el fondo lo que más me gusta es cuando dicen que todo va bien, que es normal, que el corazón late con fuerza y te quedas flipada, con la barriga llena de ese ectoplasma que echan para que corra el aparatejo, feliz porque la traducción de las imágenes a nuestro idioma es que la niña está sana. Entonces da igual que se empeñe en ponerse la mano, el pie, el cordón umbilical o lo que pille por ahí dentro para taparse la cara... en menos de un mes se la veremos “en directo”.
Pero vamos, que a veces asusta ver las caras de Belmez en la eco, sobretodo cuando pasan las imágenes a 4D, que se percibe una cosa con protuberancias, y piensas muy rápido”¿
la semilla del diablo?¿el Joker de Batman? ¿el hombre elefante?” Menos mal que entonces vuelve la imagen difuminada que te permite, al menos, imaginar que vas a parir algo humano y precioso.
¿Cuántas ecos es normal hacer? Supongo que en España es distinto. A mi, aquí me han hecho ya seis: a las 10 semanas, a las 12 (ya me dijeron el sexo), a las 21 (y me la repitieron porque me empeñé en que me hicieran la eco morfológica, que mide todos los huesitos), a las 29 y ayer, a las 36.
La doctora nos ha dicho que cada vez se ve peor, que es más fácil ver cosas cuando el feto es pequeñito. Lo digo para aquellas que estáis empezando, para que no os pase como a mí, que creí que al final iba a ver mucho más... pero no, porque está hecha un burruño sin espacio, pobrecita.
Os cuelgo aquí la peli de mis entrañas, puro exhibicionismo. La doctora habla en portugués, pero se entiende bastante bien y nos ha parecido ilustrativo. Dura doce minutos, un poco rollo, pero pensad que es un documental, ja, ja, ja... Aclara cosas sobre la madurez del feto en las últimas semanas. Cada día descubro nuevas cosas: no sabía que el feto "respira" el líquido amniótico para ejercitar los pulmones, y que ese movimiento es un claro síntoma de madurez fetal (el oxígeno realmente lo toma de la madre por el cordón). Después, al nacer, el pediatra le aspira ese líquido para que lo cambie por aire. También se mira si hay grumos en el líquido amniótico, que son restos de pelo y piel del bebé (agghhh). Y la placenta, flipa, se va cristalizando, endureciendo, jaaarl.
http://www.youtube.com/watch?v=hQYT05Dcrnc
Respecto a cómo va la semana 36, a un mes del parto, no me puedo quejar, no estoy hipergorda, pero jopé, ¡qué incomodez!. Dormir se ha transformado en una aventura, porque primero tienes que encontrar la postura. De medio lado y con un cojín entre las rodillas va bene. Celia (que está en la 38 y que quizás la semana que viene ya conozca a Cayetana) me contó que ella no puede dormir bocarriba, porque el peso del bebé la ahoga un poco. ¿Alguien recuerda cómo era dormir bocabajo? Cuando fuimos a la playa me hice agujeros en la arena para estar un ratito así, pero tampoco era muy cómodo...
Ahora entiendo a los pobres señores de la próstata, que buscan rápido un baño (o una pared) para mear un poquito... y a veces ni les sale. Bien, les entiendo porque tengo la sensación perpetua de tener que ir al baño y siempre es una sorpresa: no sabes si va a ser meada-tipo-vaca o dos gotas miserables. Supongo que tener la cabeza de Adriana ya colocada en la pelvis, haciendo el pino, influye en la presión sobre la vejiga. Por cierto, me explicó Celia que, según sus médicos, el cansancio brutal del último mes se debe, sobretodo, al desplazamiento de los órganos de la madre (corazón, pulmones, etc.) hacia otros lares de este nuestro templo santo.
Por cierto, que mi templo santo se vio agitado por un catarrillo tonto, pero que me las ha hecho pasar canutas (¡qué expresión más de abuelete, je je je!). Cada vez que tosía, Adriana daba unos saltos brutales y se ponía el útero duro, como de contracción. Pero bueno, ya se ha ido pasando, a base de agua y caramelitos, nada de medicina ni substancias sicotrópicas, que ya tenía yo bastante movida interior.
Ah, para los que estáis por llegar a este último trimestre: sabed que se mueven mucho y muy fuerte, tanto que a veces parece que un pie les va a salir por tu ombligo (lo he soñado, es horrible). Pero es buen síntoma, así que ¡¡¡dejemos a nuestros fetos patalearnos alegremente!!!
...La venganza será terrible...